Isaac Benaor · Nº 14 · 2020
La Roca de Nuestra Vida
צור חיינו
Capítulo 1LAS RAÍCES DE LA EXPIACIÓN
1:1 En busca de las raices
“Y ángeles de Dios subían y bajaban por ella» (Génesis/Bereshit 28:10). («Subían y bajaban»), Esto era el Altar («y su cabeza tocaba el Cielo») estas son las ofrendas, cuya fragancia grata alcanza el Cielo”.
Bereshit Rabá 68:12
Casi han pasado dos mil años desde que Yeshúa Hanotsrí (Jesús de Nazaret) pronunciara la conmovedora frase “consumado es” (Juán/Yojanán 19:30); y a día de hoy ningún hombre sobre la tierra puede obviar la trascendencia de Su obra, pues no solo el calendario, sino que el mundo entero conoce un antes y un después de Su venida.
Mas con todo, y a pesar de nuestra ya dilatada perspectiva histórica, aún no llegamos a comprender íntegramente el alcance de esta declaración, pues el verbo “consumar” (שלם) nos transmite la idea de algo que ha sido completamente acabado. Siendo así, cabría preguntarse: ¿qué es lo que ya se ha cumplido? ¿Qué aspectos del תיקון עולם Tikún Olam (rectificación del mundo) ya han sido “consumados”, y sería inútil seguir esperando una nueva intervención del Cielo, y cuáles deberán aguardar hasta el establecimiento del Reino mesiánico? Esta pregunta se comenzó a plantear incluso antes de que Yeshúa ascendiese a los Cielos, como fue dicho: “Señor, ¿restaurarás el reino (maljut) de Israel en este tiempo?” (Hechos/Ma’asé 1:6).
La instauración del Reino
A tenor de estas palabras, podemos pensar que los más allegados discípulos del Maestro, incluso después de seguirle durante varios años y ser testigos de Su muerte y resurrección, no habían apreciado (tras estos acontecimientos) algún cambio en el mundo que les hiciera pensar que el מלכות השמים Maljut Hashamáyim (Reino de los Cielos) ya estaba en medio de ellos (véase Lucas/Nakai 17:21), por lo que veían la “restauración del Reino” como un suceso aún por llegar. Y ¿cuál fue la respuesta de Yeshúa? “Recibiréis el don del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda (la región de) Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.
Seguimos acumulando preguntas: ¿qué relación tiene (o asumió en su momento) “el don del Espíritu Santo” con la restauración del Maljut (reino)? El concepto “espíritu” (רוח rúaj) estaría vinculado a ז״א Zeir Anpín, pero “Espíritu Santo” (רוח הקודש Rúaj Hakódesh) se adscribiría a Kéter, como inferimos del pasuk: “Lo llené del Espíritu de Dios en sabiduría (jojmá), entendimiento (biná) y conocimiento (da’at)” (Éxodo/Shemot 21:3). Luego primero vendría el “Espíritu” (רוח Rúaj), y solo después חכמה Jojmá, y בינה Biná, lo que colocaría “Rúaj” a nivel de כתר Kéter, quien precede a los otros dos (véase nuestro libro Puertas de Bondad 3:3).
Que el “medio” provisto por Dios para la rectificación del Maljut proceda del nivel de Kéter, nos retrotrae a lo dicho: “Su final (סוף suf, en alusión a Maljut que es la última sefirá) está contenido en su principio (תחלה tejilá, en referencia a Kéter que es la primera)” (Séfer Yetsirá 1:7), como también se declara: “Y Su reino (ומלכותו umaljutó) por medio de voluntad (ברצון beratsón) (Sidur: Rau Banim).
En la vasta obra del Mesías para la rectificación del mundo, cabría hablar de diferentes funciones y atributos, en este libro intentaremos centrarnos, con la ayuda del Cielo, en los aspectos de esta obra vinculados con la expiación, pues no en vano fue dicho: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos/Ma’asim 4:12). Y esto circunscribiría de nuevo la acción del Mesías al ámbito de Maljut, que está “debajo del Cielo” (en referencia a ז״א Zeir Anpín). Pero ¿de dónde parten las fuentes de esta salvación? ¿De dónde emergen las raíces de tan gran bondad otorgada a los hombres?
Si observamos la disposición de las sefirot (véase esquema pág. 25), vemos que el canal intermedio (central) asciende de forma directa desde Maljut hasta Kéter. Luego la rectificación de Maljut, un proceso que pasa por la expiación de los pecados en aras del Tikún Olam, partiría de Kéter, de un nivel que escapa con mucho de nuestra capacidad de aprehensión. Y aquí una nueva pregunta nos sale al paso: ¿qué clase de averot (pecados) requieren una expiación de tal naturaleza? La Torá nos ilustra acerca de los distintos procedimientos establecidos por Dios para la rectificación de los pecados del día a día, que consistían en diversas ofrendas animales o incluso vegetales. Algunas transgresiones, por su especial naturaleza o gravedad (especialmente en lo que atañe a los mandamientos negativos), eran dejadas en suspenso hasta Yom Kipur. Como si de un estamento judicial superior se tratase, los sacrificios presentados en aquella jornada expiaban averot (pecados) que no podían ser expiados durante el resto del año (véase Yoma 86a).
Una expiación desde Arriba
Sin embargo, cuando los Hijos de Israel, pese a haber permanecido ante a la Presencia Divina (שכינה Shejiná) en el cruce del Mar Rojo y en la entrega de la Torá, “cambiaron Su gloria por la imagen de un buey que como hierba” (Tehilim/Salmos 106:20) construyendo un becerro de oro, Moisés no acudió a “la sangre de machos cabríos o de becerros” (Ibrim/Hebreos 9:12), ni tampoco esperó a que Aarón ingresará ese año en el Kódesh Hakodashim, con ocasión de la citada jornada, sino que apelo a una instancia mucho más alta: “Los Trece Atributos de Misericordia que se derivan de la Voluntad Suprema (רצון העליון Ratsón Haelión) a la que se alude con el ápice de la Yod (קוצו של יו״ד Kotsó shel Yod), (un nivel) que trasciende con mucho el flujo que emana de las letras del Nombre י-ה-ו-ה. Por eso los Trece atributos de Misericordia corrigen todos los defectos” (Iguéret Hateshubá 8). Luego existen pecados que se expían en el día a día, otros son perdonados tan sólo una vez al año y unos terceros requieren de medidas excepcionales para su corrección. Y aquí se nos plantea otra pregunta: ¿qué clase de pecados necesitarían de este último recurso? La Torá nos menciona dos ocasiones en las que el Siervo Fiel tuvo que recurrir a esta medida extrema para salvar al pueblo de Israel de su castigo: la primera, como se dijo, a consecuencia del becerro de oro (véase Éxodo/Shemot 32:4) y la segunda con ocasión de los מרגלים meraguelim (espías), enviados a reconocer la tierra de Israel (véase Números/Bemidbar 14:18). Y ambos sucesos entrañaron mucho dolor y muerte, provocando la rotura de las Tablas y una demora de casi cuarenta años en la conquista de la Tierra, decretándose que toda aquella generación muriese en el desierto sin llegar a recibirla.
En líneas generales podríamos decir que la ausencia de fe en el pueblo provocó un retraso en la obtención de la גאולה Gueulá (Redención), pues el asentamiento del pueblo de Israel en la Tierra Prometida, la construcción del Templo Sagrado y el establecimiento del reinado, son anuncios inequívocos del comienzo de la Era Mesiánica (véase Yad, Hiljot hamelajim 11:1).
Los Trece Atributos de misericordia
Intentaremos aproximarnos más detalladamente a estas nociones. A efectos de nuestro estudio, tomaremos como referencia el orden de la primera lista, enumerando la segunda en correspondencia a las midot ya mencionadas en la primera:
Shalosh esré Midot shel Rájamim (1ª lista):
שלוש עשרה מידות של רחמים
1. אל El (Dios) 2. רחום Rajum (misericordioso) 3. וחנון Vejanún (que otorga gracia) 4. ארך Érej (tardo para) 5. אפים Apáyim (la ira) 6. רב חסד Rab Jésed (abundante en gracia) 7. אמת Emet (verdad) 8. נצר חסד Notser jésed (que otorga gracia) 9. לאלפים La’alafim (a millares) 10. נשא עון Nosé avón (perdona las iniquidades) 11. ופשע Vefésha (y la rebelión) 12. וחטאה Vejata’á (y el error) 13. ונקה Venaké (y absuelve).
Éxodo/Shemot 34:6 y 7
Midot shel Rájamim (2ª lista):
מידות של רחמים
1. י-ה-ו-ה A-donai (el Eterno) 4. ארך Érej (tardo para) 5. אפים Apáyim (la ira) 6. רב חסד Rab Jésed (abundante en gracia) 10. נשא עון Nosé avón (perdona las iniquidades) 11. ופשע Vafásha (y la rebelión)
Números/Bemidbar 14:18 y 19
Acercándonos al amor de Dios
Para poder aproximarnos (en la medida de lo posible) a estos conceptos, comenzaremos definiendo el término אריך אנפין Arij Anpín, que tomaría su nombre del citado texto bíblico, de la expresión Érej Hapáyim ארך אפים (lento para la ira). Éste (junto a עתיק יומין Atik Yomín), constituirían los dos partsufim de כתר Kéter. A este altísimo nivel, la gracia divina (חסד jésed) se hallaría, por así decirlo, en estado puro, sin reserva o restricción alguna, pues de este “Rab Jésed” fue dicho: “La luz del אין סוף En Sof es sin límite ni medida, por lo tanto, también Tú, oh Dios, condúcete con ellos con Tu atributo de Jésed ilimitado e infinitamente grande que es denominado רב חסד Rab Jésed” (Iguéret HaKódesh 13, véase también Ets Jayim 13:5). Llama la atención que el comentarista vincule el Or En Sof con el Rab Jésed, pues el primero marcaría el “límite”, no ya de nuestra capacidad de aprehensión, que se quedó mucho más “abajo”, sino de la pura y simple posibilidad de definir conceptos. De aquí inferimos que (al igual que ocurría con א״א Arij Anpín) esta “Gracia ilimitada”, se halla a una altura espiritual que excede también nuestras posibilidades exegéticas.
Y es precisamente sobre este tipo de “gracia”, dada sin merma ni limitación alguna, una que Dios otorga de forma absolutamente unilateral sin necesidad de un “despertar desde abajo”, del que fue dicho: “Dios es amor” (1 Juan/Yojanán 4:8), pues “amor” (ahabá) sería la expresión misma de estos trece atributos de gracia, como nos indica su propia גימטריא guematria:
Ahabá: 13 = (5) ה + (2) ב + (5) ה + (1) א
Como se declara: “El amor (ahabá) cubre todas las transgresiones (כל פשעים kol peshaim)” (Proverbios/Mishlé 10:12) y también: “El amor cubre multitud de pecados” (1 Pedro/Shimón Kefa 4:8).
Siendo así, debemos pensar que cualquier iniciativa divina para la rectificación del mundo a través de Su atributo de Rab Jésed, pasaría por un despertar desde arriba (התעוררותא דלעילא Hitoreruta DeLeEla) a nivel de כתר Kéter, como una expresión del ilimitado e incondicional amor divino. Y es en este plano que debemos buscar las “raíces” de la expiación que consumó el Mesías, a través de ese “Rab Jésed”, que es un “amor que sobrepasa todo entendimiento” (Efesios 3:14), pues sobre este “rab” fue dicho: “Inmediatamente dijo el ángel que destruía. ¡Basta (rab) ya! (1 Crónicas/Divré Hayamim 21:15). ¿Qué significa «basta» (רב rab)? He aquí que esto ya ha sido establecido (Berajot 62b): toma al grande (רב rab) (Zohar Vayakhel 214a). «Al grande», esto es toma al Mesías en expiación por nosotros, como fue dicho: “el castigo de nuestra paz cayó sobre Él” (Isaías/Yeshayá 53:5).
Seis atributos vs trece
Nos parece relevante que la segunda lista sea mucho más corta que la primera, apareciendo solo seis atributos de un conjunto de trece. En opinión de los comentaristas, la primera sería una expresión de la gracia divina a nivel de א״א Aríj Anpín, lo que implicaría, como se dijo, ausencia de restricción o contrapartida. Por su lado, la segunda estaría vinculada con ז״א Zeir Anpín. Este nivel de “gracia” estaría mucho más limitado, precisando de un “despertar desde abajo” (התעוררותא דלתתא Hitoreruta DeLeTata), esto es, aquí la respuesta del Cielo se hallaría condicionada por la actitud de los seres humanos.
Al comparar ambas listas, vemos también como en Éxodo/Shemot, Moisés llama a Dios אל El, mientras que en Números/Bemidbar se dirige pronunciando el Tetragrama (י-ה-ו-ה). De aquí inferimos que «אל El» tendría su equivalente en la segunda lista en «י-ה-ו-ה A-donai», como el primero de los atributos invocado por Moisés.
El Nombre “El” está vinculado con la sefirá de חסד Jésed, como versa: “El, se corresponde con גדלה Guedulá (Jésed)” (Zohar Vayikrá 11a), por lo que mantendría estrecha relación con el Nombre י-ה-ו-ה, expresión de la gracia divina por antonomasia. Esta sefirá, tomada individualmente, nos llevaría también a la idea de “dar” sin restricciones, lo que en la enseñanza de los apóstoles vino a llamarse “gracia sin obras (חסד בלי מעשים jésed belí ma’asim)”, como versa: “Y si por gracia (חסד jésed), luego no (es) por obras (מעשים ma’asim)” (Romanos 11:6). No obstante, a nivel de ז״א Zeir Anpín, esta “gracia” se hallaría condicionada a un “despertar desde abajo”, como se dijo, pues aquí las trasgresiones de los hombres si que activarían los mecanismos de restricción de la sefirá de גבורה Gueburá (rigor) haciendo que el flujo de Jésed se restrinja.
El Ba’al HaTanía diría al respecto en nombre del Zohar: “Pues hay jésed y hay jésed. Hay חסד עולם Jésed Olam, una gracia al estilo del mundo que tiene por contrapartida el atributo de דין din (juicio), Dios nos libre, que disminuiría y contraería la bondad. La forma superior de jésed, sin embargo, llamada רב חסד Rab Jésed, no tiene el atributo de juicio oponiéndosele para disminuir y contraer la abundancia de su benevolencia (para impedirle) extenderse sin límite o fin, pues deriva del nivel de […] כתר עליון keter Elión” (Iguéret Hakódesh 13).
Por Su parte, el Nombre י-ה-ו-ה (vocalizado aquí como א-דני A-donai), se hallaría vinculado con תפארת Tíferet (belleza), viniendo a equilibrar los dos extremos, entre el rigor total y la absoluta tolerancia (véanse Tikuné Zohar 133b, Pardés Rimonim 10:1). En este sentido, cabe observar como el nivel de permisividad divina se reduce drásticamente en la segunda lista. También nos parece relevante la omisión del atributo de אמת Emet (verdad) que “es el sello de Dios” (Shabat 55a, véase Jeremías 10:10) y la principal característica de Ya’akob (Israel), como versa: “Tu otorgaste verdad (אמת Emet) a Ya’akob” (Miqueas/Mijá 7:20).
El principio en su final
Llegados a este punto nos planteamos la pregunta: ¿está a nuestro alcance aprehender, aunque sea en parte, la naturaleza de esta salvación? Del ápice de la yod (קוץ היוד kots hayod) aprendemos que incluso unos altísimos niveles de espiritualidad siguen teniendo una expresión existencial, aunque sea mínima, pues este kots hayod se corresponde con כתר Kéter que es la menos “material” de las sefirot; mas a pesar de la extrema sutileza del trazo, aún posee una referencia gráfica.
En espíritu similar, leemos en el Séfer Yetsirá: “Que contiene su fin en su principio, y su principio en su fin. Como la llama (שולהב sulhab) unida a la brasa” (ídem 1:7). Aunque la flama pueda parecernos un elemento inmaterial, ésta no puede originarse sin estar unida a un componente físico, ilustrado aquí por “la brasa”. Y esta idea vendría subrayada por la frase que introduce a la ya citada: “Que contiene su fin en su principio”. “Su fin (סוף suf)” aludiría a Maljut-reino que, pese a ser la última y la más densa de las sefirot, contiene “su principio (תחלה tejilá)” que es Kéter, la más espiritual de todas las sefirot”, como también fue dicho: “Lo último en ser hecho (סוף מעשה sof ma’asé), mas lo primero en el pensamiento” (במחשבה תחלה bemajashabá tehilá) (Imno Lejá Dodí). Lo que de nuevo redundaría sobre el concepto de que la “espiritualidad extrema” halla su razón de ser en la existencia de un mundo material como receptor de su bondad.
Nos parece interesante señalar como los mefarshim (comentaristas) ligaron conceptualmente esta “brasa” con el “carbón”, en hebreo גחלת gajélet, observando que dicho vocablo tiene el mismo valor numérico (גימטריא guematria) que אמת emet (verdad):
Gajélet: 441 = (400) ת + (30) ל + (8) ח + (3) ג
Emet: 441 = (400) ת + (40) מ + (1) א
“Brasa/carbón” estaría aquí de nuevo vinculado con la parte material que actuaría como causa/final y la “llama” con el aspecto inmaterial, que sería el efecto/principio. Pues la dinámica de los mundos espirituales funciona como si de un árbol al revés se tratase, donde su raíz está arriba y no abajo. Cualquier descenso implicaría un incremento en materialidad y cualquier ascenso una disminución de esta. La metáfora del “carbón” y su equivalencia numérica con אמת emet (verdad), nos ilustra sobre la idea de ir “desprendiéndose” de la materia en aras de la elevación espiritual: su última letra, la ת Tab, de valor numérico 400, sería por así decirlo la más “pesada”. La מ Mem dividiría dicho “peso” justamente por diez hasta alcanzar un valor de 40. Por último, la א Álef, de valor numérico uno, sería la más “liviana” de las letras, como también nos ilustra la sutileza de su sonido. Y el proceso sería el inverso si éste fuese desde arriba hacia abajo.