Fragmento gratuitoPerla de gran precio 7 min Comprar

Isaac Benaor · Nº 01 · 2026

Perla de gran precio

Fragmento gratuito · 1483 palabras · unos 7 minutos

PrólogoPrólogo del autor

También el Reino de los Cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla de gran precio, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”

Mateo/Matai 13:45 y 46

A diferencia de la parábola anterior (el tesoro escondido en el campo, que alguien encuentra por casualidad), aquí el protagonista realiza una búsqueda activa, pues se trata de un al alma a la que no satisfacen las “perlas comunes” que ofrece el mundo material, y busca la verdad más allá de los ojos naturales. Al encontrar la “perla de gran precio”, que es el Reino de los Cielos, el mercader no lo duda: va y vende todo lo que tiene. En términos espirituales, esto significa renunciar al “yo”, para poder dar cabida a lo único que verdaderamente sacia el espíritu: nuestra íntima conexión con el Creador Desde la perspectiva mística, el mercader es Dios, y la perla preciosa el alma humana. Dios estuvo dispuesto a (metafóricamente) “venderlo todo” para rescatar esa perla única que habita en el polvo de la tierra, enviando a Su Mesías, Quien se negó a Si mismo, dejando la gloria que tuvo desde antes de que existiera el mundo, para morir en expiación por todos nosotros. ¿Cuánto más nosotros no buscaremos el Reino de los Cielos para acercarlo a nuestra realidad más cotidiana?

Con Perla de gran precio queremos poner ante usted cuarenta y nueve reflexiones (coincidiendo con los días de la cuenta del עמר Ómer), a manera de peldaños para la ascensión del alma. Llegando a su culminación en la festividad de שבועות Shabuot (Pentecostés), como el día en que el רוח הקודש Rúaj Hakódesh descendió sobre los discípulos. Siendo este un momento de רצון ratsón, de buena voluntad para recibirlo. Y שבועות Shabuot es también el tiempo de entrega de la Torá, una ocasión especialmente propicia para interiorizar en nuestra alma las enseñanzas más recónditas de las palabras del Maestro.

Le damos la bienvenida a nuestro nuevo trabajo, deseando que le sea de guía y ayuda en su camino espiritual.

Isaac Benaor

26 Siván 5786 / 11 junio 2026

Perla 1¿ERES UNA PERSONA ORGULLOSA?

En los profetas hallamos escrito lo siguiente:

“Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”

Isaías/Yeshayá 57:15

Y sobre esto dijeron los Sabios:

“Uno se humilla a fin de permitir que lo más alto, lo más excelso more en él […] Porque el Santo, Bendito sea, levanta al que se humilla”

Zohar Emor 91a

En nuestra perla de hoy hablaremos con la ayuda del Cielo sobre la gran virtud de la humildad y la modestia. Para ningún creyente en el Mesías es un secreto que ensalzarse sólo nos llevará a la vergüenza y el bochorno, además de alejar de nosotros a la Presencia Divina, como nos enseñó el propio Maestro:

“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”

Lucas/Nakai 14:11

Nuestro Zohar nos revelaba el secreto de esta realidad: Dios habita “en la altura (מרום marom) y la santidad (קדוש kadosh)”, y esta excelsitud sólo puede morar en un lugar que se ha vaciado previamente de sí mismo, en un corazón humilde y quebrantado que anhela “ardientemente, los atrios del Eterno”, como expresó el salmista.

Y al respecto dijeron los sabios:

“El que persigue el honor, el honor huye de él”

Pirké Abot 4:21

Deviniendo en un juego “al gato y al ratón” donde la persona sedienta de distinción y reconocimiento, corre afanosa tras las luces fatuas de una falsa gloria que pueda redimirle de sus fracasos. Pero en realidad, la soberbia y el orgullo son únicamente la antesala de la humillación, mientras que la sincera humildad siempre precederá al honor, pero no a la gloria de los hombres, sino con la aspiración de convertirnos en el templo de la Presencia Divina permitiendo que esa “altura” y esa “santidad” habiten dentro de nosotros.

Y hasta aquí nuestra perla de hoy: שלום Shalom.

Perla 2¿AÚN NO HAS ENCONTRADO TU VERDADERA PEREJA?

En el libro del Zohar hallamos escrito lo siguiente:

“Y cuando (las almas) salen (de su ámbito espiritual), salen masculino y femenino; después se separan según sus caminos. Y si la persona lo merece, después se une como uno (con su alma gemela). Es decir, se une a su pareja, y se unen en un vínculo con todo, con el espíritu y con el cuerpo”

Zohar Tazriá 43b

¿Qué fue lo que más le atrajo de su pareja? ¿Quizás fue su aspecto físico? ¿Fue su sentido del humor? ¿Tal vez su dinero? Sea lo que fuere la verdadera pregunta que debe hacerse es si experimentó junto a ella un auténtico vínculo espiritual, hasta sentir que sus almas eran una sola. En nuestra perla de hoy hablaremos con la ayuda del Cielo sobre los profundos aspectos espirituales que deben unir a una pareja.

Cuando le consultaron al Maestro sobre este particular, les contestó:

“¿No habéis oído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo? […] Por lo tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”

Mateo/Matai 19:4 y 6

Y esta respuesta sorprende, pues sus interlocutores le estaban preguntando sobre las posibles causas de divorcio, y ישוע Yeshúa les contestó parafraseando un versículo de la תורה Torá que, aparentemente, nada tenía que ver con su pregunta, como está escrito:

“Y creo Dios al hombre (האדם haadam) a Su imagen, a imagen de Dios lo creó a él (אתו otó); varón (זכר zajar) y hembra (נקבה nekebá) los creó a ellos (אתם otam)”

Génesis/Bereshit 1:27

Y esto no es fácil de entender, pues el principio de este versículo no es como su final: al comienzo dice que Dios creó al hombre usando la tercera persona del masculino אתו otó (“a él”), para concluir con la tercera persona del plural אתם otam (“a ellos”). De donde se infiere que el ser humano (האדם haadam) fue creado “masculino” (זכר zajar) y femenino (נקבה nekebá) como una sola entidad, para después ser separados como dos personalidades distintas, pero siendo la mitad de una sola alma.

Y ahora podemos entender mejor las palabras del Maestro: pues aquella pareja que, merced a sus méritos en el servicio a Dios, mereció reencontrarse y volver a unificar sus almas, no debe separarse jamás, pues ha sido unida por Dios, cumpliéndose el propósito de reunificación con el que había sido creada.

Volviendo a nuestras preguntas iniciales, la respuesta es palmaria: los aspectos espirituales deberían ser los que primen en nuestra elección de pareja; siempre en el contexto de una vida ordenada, y sujeta a los preceptos; y tan sólo en ese marco es que podremos hallar la pareja que nos ha sido destinada desde el Cielo, la otra mitad de nuestra alma con la que podremos compartir una vida plena, feliz y fructífera.

Y hasta aquí nuestra perla de hoy: שלום Shalom

Perla 3¿ES EL MESÍAS EL HIJO DE DIOS?

El Mesías como el “Hijo de Dios” es uno de los títulos que más se repite en los Escritos del Nuevo Pacto; un calificativo que ha dado pie a las más variadas interpretaciones, incluyendo aquellas demasiado cercanas a tradiciones paganas, donde los dioses engendran hijos de mujeres mortales. Llama nuestra atención que fuese este atributo y no otro el que definió el carácter mesiánico de ישוע Yeshúa en la célebre declaración profética de Simón Pedro, como está escrito:

“Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Viviente”

Mateo/Matai 16:15 y 16

En nuestra perla de hoy hablaremos con la ayuda del Cielo sobre los profundos significados de este atributo mesiánico. De nuestra anterior cita se infiere que en los tiempos de ישוע Yeshúa, el título “Hijo de Dios” se hallaba estrechamente vinculado al concepto “Mesías”, como también se desprende de la pregunta del Sumo Sacerdote formulada durante el juicio, según fue dicho:

“Te conjuro por el Dios Viviente, que nos digas si eres Tú el Mesías, el Hijo de Dios”

Mateo/Matai 26:63

Y esto no debe atribuirse en absoluto a una interpolación tardía del concepto, pues las fuentes bíblicas y rabínicas también denominan al Mesías “Hijo”. Veamos algunos ejemplos extraídos del libro de los Salmos:

“Y príncipes consultan unidos contra el Eterno y contra Su Ungido (משיחו Meshijó) […] Yo publicaré el decreto: Mi Hijo (בני Bení) eres Tú, Yo te he engendrado hoy”

Salmos/Tehilim 2:2, 7 y 12

Según la enseñanza de los Sabios:

“Rabí Yojanán dijo: Todos los profetas profetizaron sólo sobre los días del Mesías […] «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy», se refiere al Rey Mesías, a Quien el Santo, Bendito sea, dirá: «Yo hoy, te he engendrado»

Midrash Tehilim ad loc, véase Sanhedrín 98b

Aquí termina el fragmento

¿Quieres seguir leyendo?

«Perla de gran precio» completo, en Amazon. La parábola del mercader, leída desde la mística judía.